Deuda · Finanzas personales
Recorrido: Préstamos e hipotecas
Deuda buena y deuda mala: diferencias, ejemplos y riesgos
Por Edu Hernaiz··3 min de lectura

Hablar de deuda buena y deuda mala es una simplificación útil, pero ninguna deuda es positiva o negativa por su nombre. Para evaluarla hay que analizar su coste, su finalidad, el plazo, la capacidad de pago y el riesgo que introduce en tu economía.
Una hipoteca, un préstamo para formación o una financiación empresarial pueden contribuir a un objetivo, pero también convertirse en un problema si la cuota es excesiva, el coste es alto o los ingresos previstos no llegan. Del mismo modo, una deuda de consumo no siempre tiene el mismo impacto: depende de sus condiciones y de cómo afecta al presupuesto.
Esta tabla educativa resume cuatro criterios para valorar cualquier deuda. Ninguna deuda es automáticamente buena: la misma operación puede caer en una columna u otra según sus condiciones.
| Criterio | Situación más sostenible | Situación más arriesgada |
|---|---|---|
| Finalidad | Financia algo duradero o ligado a un objetivo claro (vivienda, formación, negocio propio con plan). | Financia consumo que se agota antes de terminar de pagarlo. |
| Coste | Tipo de interés y comisiones moderados y conocidos (TAE comparada). | Coste alto o poco transparente, como algunos aplazamientos de tarjeta o créditos revolving. |
| Capacidad de pago | La cuota encaja con holgura en el presupuesto y deja margen para imprevistos. | La cuota depende de ingresos inciertos o deja el presupuesto sin margen. |
| Efecto sobre el patrimonio | Puede ayudar a construir patrimonio o capacidad de ingresos, aunque sin garantía. | Reduce el ahorro y no deja nada a cambio, o añade riesgo a inversiones volátiles. |
La deuda conviene analizarla dentro del conjunto: aquí explico qué son las finanzas personales y qué áreas incluyen.
Deuda buena
Se suele llamar «deuda buena» a la que permite conseguir algo que no podríamos pagar al contado y que puede ayudar a aumentar los ingresos futuros o el patrimonio, siempre que el coste y la cuota sean asumibles.
Algunos ejemplos que pueden encajar, según sus condiciones:
- Hipoteca para nuestra vivienda (aquí tienes la guía sobre qué es una hipoteca y qué necesitas para que te la concedan)
- Hipoteca para comprar una casa que luego vamos a alquilar y nos va a dar un dinero extra.
- Pagar una formación que en el futuro vamos a poder rentabilizar porque prevemos que va a aumentar nuestros ingresos.
- Invertir para constituir y lanzar nuestro negocio. Importante la palabra nuestro, lo de invertir en la empresa de mi vecino de enfrente queda descartado. Si queremos hacer esto último que sea tirando de ahorros y no endeudándonos.
- Comprar un coche. Depende del poder adquisitivo que se tenga, pero sí que podría considerarse deuda buena simplemente por las prestaciones que nos da.
En estos casos endeudarse puede tener sentido si las condiciones son adecuadas. A veces se habla de apalancarse: usar deuda con la expectativa de que el beneficio futuro la compense, algo que no está garantizado.
Deuda mala
Por otro lado, se suele llamar «deuda mala» a la que conviene evitar en lo posible, porque normalmente no suma a los ingresos futuros ni al patrimonio.
Conviene pensarlo dos veces antes de financiar cosas como:
- Electrodomésticos
- Artículos como el teléfono o el smartwatch de moda.
- Ropa
- Muebles
- Un coche que no te puedes permitir
- Las vacaciones soñadas
- Fraccionar pagos con nuestras tarjetas de crédito si nos cobran comisiones, por no hablar de las tarjetas revolving.
También conviene evitar endeudarse para invertir en activos volátiles como criptomonedas, bolsa, la empresa del vecino, etc.
En general, conviene evitar este tipo de deuda, porque te ata a una cuota que no aporta rentabilidad y, además, tiene un coste en intereses. Con esto no quiero decir que no puedas darte caprichos; lo recomendable es no financiarlos.
Consejos para evitar deuda mala
Para reducir el peso de la deuda más cara pueden ayudarte estas recomendaciones:
- Llevar un control de gastos e ingresos, por ejemplo con un presupuesto familiar bien estructurado.
- Tener un hábito de ahorro.
- Planificar nuestras finanzas personales. Es fundamental poder anticipar gastos extras.
- Tener un dinero disponible (500-1000 euros) para los imprevistos más frecuentes como la avería del coche, de un electrodoméstico, etc.
- Para las vacaciones deberemos fijarnos objetivos de ahorro que nos permitan irnos de vacaciones sin necesidad de endeudarnos. Es importante hacer un análisis de cuánto nos puede costar irnos de vacaciones, ya que así sabremos si el objetivo de ahorro para este cometido es realista.
- Deberemos anticipar otras necesidades que pudieran surgir y fijarnos objetivos de ahorro para ello. Un ejemplo claro sería cuando nuestro coche tiene ya entre 10 y 15 años, una gran idea sería en ese momento empezar a ahorrar para comprar un coche o como mínimo para poder dar una buena entrada.
- Evitar créditos al consumo, que los préstamos personales que nos ofrecen los bancos o algunas entidades financieras.
A modo orientativo, una referencia habitual es que el endeudamiento total (todas las deudas, incluida la hipoteca) no supere el 40 % de los ingresos mensuales netos y que la cuota de la hipoteca no pase del 30 %. No son límites universales, pero ayudan a mantener margen ante imprevistos. Puedes calcular el tuyo con la guía de ratios financieros personales.
Si ya tienes deuda mala...
Si ya estás endeudado/a lo ideal sería que pasaras a la acción para poder reducir la deuda mala lo antes posible, existen diferentes estrategias que te ayudarán a quitar esa deuda que nadie quiere. En mi opinión es muy importante acabar con ella por 3 motivos:
- A nivel emocional tener mucha deuda puede ser muy duro, tanto que puede llegar a ser perjudicial para tu salud: estrés, insomnio.
- No puedes gastar en cosas que realmente te hacen feliz.
- Pierdes oportunidades de inversión y capacidad de ahorro.
En general, la deuda cara puede convertirse en un lastre para tus ingresos, tu tranquilidad y tu capacidad de ahorro.
Si necesitas ayuda para gestionar tus finanzas, reducir deuda o analizar tu hipoteca, no dudes en contactarme y te ayudaré encantado.
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